lunes, 16 de mayo de 2011

Almería da una lección de movilización

Ayer en Almería vivimos el nacimiento de una declaración de intenciones popular que tiene un objetivo muy claro: mejorar su futuro.

Eran las 17:45 horas y nuestro convocante, Juan D. Gómez y Luíz Díaz se acercaban a hablar con la policía. Aún no éramos ni 60 personas en Puerta Purchena, por lo que esta nos comunicó que tan solo podríamos ocupar un único carril.


De repente, comenzamos a escuchar música de tambores y cánticos. No dábamos crédito: una murga de la Asociación la Palmera, disfrazada de vampiros en honor a los banqueros, habían decidido sumarse a nosotros y poner la nota de alegría en la seria protesta de ayer. Nos dió unas fuerzas increíbles.

Entre las 18:00 y las 18:15, mas y más Almerienses se fueron sumando hasta abarrotar la Puerta Purchena de la capital, cuando decidimos emprender la manifestación, ya con el permiso de las autoridades, por los dos carriles.
Todo era sentimiento de reivindicación. Entre gritos contra PP, PSOE y las entidades bancarias, fuimos bajando el paseo, acompañados también por la percusión de un grupo de amigos que se nos unió con timbales, y con pancartas de estado del malestar en Almería (así como de otros grupos ecologistas y de particulares almerienses, a los que damos las gracias)

En una hora y media, bajamos el paseo, y cuando llegamos a Plaza de las Velas, nadie quería irse.
Tras una introducción de nuestro amigo Luis, Sofía Martínez y Cristóbal Cervantes leyeron nuestro manifiesto nacional. Después otro amigo, Javier Gutierrez, leyó un poema propio titulado "Revolución" y una canción de un cantante granadino.

Tras varias palabras, dimos por concluída la manifestación, pero la gente se resistió a irse y, al ritmo de percusión, muchos fuimos los que nos quedamos allí comentando que tal había ido todo y sumando más y más apoyos a este grupo.

Nuestros ojos nos dicen que ayer reunimos en Almería alrededor de 2000 personas. La autoridades, por su parte, primeramente decían 350, para después decir 900. En cualquier caso, ayer el pueblo almeriense dió un grito de desesperación pero, sobretodo, de reivindicación, y dejó claro que no está dispuesto a pagar una crisis que no ha provocado.

Queremos aprovechar para dar las gracias a todos los colectivos y particulares que se acercaron.

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